Foto tomada por Kurt Cobain a Frances
 en su casa en las colinas de Hollywood. El peinado punk 

se lo hizo con un poco de gel para cabello. /
Cobain Unseen
A las 7:40 de la mañana del 18 de agosto de 1992, en el Hospital Cedars Sinai de los Ángeles, muchas vidas cambiaron con el nacimiento de Frances Bean Cobain, la primogénita de la estrella del grunge Kurt Cobain y su esposa Courtney Love. 

La niña —a pesar del temor de sus padres por un constante abusos de drogas—nació perfecta. Con un peso de tres kilos y medio, ojos azul profundo como los de Kurt y su cabello rubio pasó a convertirse en la luz de la familia. Kurt en una entrevista posterior declaró que realmente estaba "cagado" temiendo que su hija naciera con alguna anormalidad y tuviera alguna malformación.

A partir del alumbramiento Kurt cambió al darle creación a a un nuevo proyecto en su vida: una familia. En su casa ubicada en las colinas de Hollywood vivía para Frances y llegó a olvidarse de su adicción a las drogas; como le dijo en una oportunidad a Kerrang durante una entrevista, «Cargar a mi bebé es la mejor droga del mundo». En esa misma entrevista también destacaba que en algunos momentos se sentía deprimido y odiándose a si mismo, pero que ahora solo le bastaba detener por diez minutos la mirada en Frances para sentirse aliviado y feliz.

Así aprendió a cambiar pañales, procurar tener los mejores juguetes para su hija, contrató a una niñera dispuesta a estar las 24 horas del día para atenderla en caso de que surgiera algún compromiso con el rock y se dedicó a su vida familiar. De esta etapa aún queda material audiovisual para el recuerdo filmado por Kurt con una vieja cámara 8 mm que apenas usaba, pero que le sirvieron para recopilar imágenes de su hija. Incluso en el video del sencillo "Sliver" de Incesticide, se puede ver a Frances bailando de manera animada.

A pesar de toda esta felicidad y amor por su hija, el resto de la historia en bien conocida por los fanáticos de Cobain. En abril de 1994 se suicidó como consecuencia de una gran depresión y su adicción a las drogas, dejando a su hija a la deriva, repitiéndose un ciclo familiar por el que pasó el líder de Nirvana.

frances bean cobain

Frances tuvo que cambiar constantemente de custodios por los problemas de drogas de su madre, cumpliendo así con el estigma heredado de su padre. Actualmente esa niña de ojos azules ha crecido y se ha convertido en una bella mujer de 19 años, como queda constancia en su nuevo trabajo como modelo para la fotográfa Hedi Slimane.
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En las fotos se puede ver a una Frances bastante crecida, con varios tatuajes en su blanca piel y rodeada de un halo de rockstar que no le queda nada mal, a fin de cuentas, el rock corre por sus venas y seguramente sabrá cómo sacarle provecho.

Sin embargo algunos tienen ciertas dudas y miedo que su vida se convierta en una tragedia como la de su padre, quien en la carta de suicidio dejó unas palabras que podrían ser -ojalá que no- una profecía cernida sobre el destino de su hija:

I have ... a daughter who reminds me too much of what I used to be, full of love and joy, kissing every person she meets because everyone is good and will do her no harm. And that terrifies me to the point where I can barely function. I can't stand the thought of Frances becoming the miserable, self-destructive death rocker that I've become.

"Tengo... una hija que me recuerda mucho a quien yo solía ser, lleno de amor y alegría, besando a toda persona que ella conoce porque todos son buenos y no le harán daño. Y eso me aterroriza hasta el punto en que apenas puedo funcionar. No puedo soportar el pensamiento que Frances se convierta en el miserable, mortal auto-destructivo rockero en el que me he convertido".


Para más fotos de Heidi Slimane
http://www.hedislimane.com/diary/
Con información de los libros: Cobain Unseen y Heavier than Heaven, del autor Charles R. Cross