El agua está presente en todo nuestro alrededor. El vital líquido cubre 75% de la superficie terrestre, mientras que 95% de este elemento lo podemos hallar en los océanos, glaciares, permafrost (agua congelada en la superficie) y otros lugares de la tierra.

Actualmente de toda el agua dulce disponible en el planeta, 70% se usa para las actividades agrícolas, 20% para las industrias y sólo 10% queda para ser suministrada a las 6.697.254.041 de personas que viven en el planeta de acuerdo al último boletín de Indicadores de Desarrollo emitido por el Banco Mundial.

Estos números demuestran que el recurso hídrico se usa para fines netamente comerciales, dejando a un lado por una parte el consumo necesario de los seres humanos y por el otro, la necesidad del medio ambiente que tiene del agua para mantener su equilibrio natural.

Es por ello que hablando a escala global, se puede decir que 20% de las especies marinas de agua dulce están en peligro de extinción por el uso indiscriminado de su hábitat para trabajos agrícolas o bien por efectos de la contaminación.

Ejemplo de esta progresiva desaparición de peces se ubica en el vecino país de Colombia, específicamente el Río Magdalena que en 1977 tenía una producción pesquera de 72 mil toneladas métricas, lo que se redujo en 15 años en más de dos tercios, al contabilizarse solamente 20 mil toneladas. De acuerdo a estudios ese decrecimiento ha ocurrido por la constante deforestación de la cuenca del río, el desarrollo agrícola, urbano e industrial.

Por otra parte existe el problema del cambio climático, que derivado de la creciente actividad humana y la posterior contaminación, ha provocado la progresiva de distintas fuentes de agua dulce, como el Lago Baikal en Siberia, Rusia, el más profundo del mundo y que tenía una de las mejores aguas del planeta.

Pero no todo es negativo cuando se habla del agua, se conoce de los emiratos árabes de Dubai y Abu Dhabi que han invertido más de 40 millardos de dólares para desalinizar las aguas del mar y así producir un río artificial y cumplir con la creciente demanda de agua de su población.

También existe el uso de la corriente de las aguas de los océanos para producir energía undimotriz. A través de boyas ancladas en el fondo del mar y barcazas suspendidas en un lugar, es posible aprovechar el vaivén de las aguas para proporcionar electricidad a turbinas que posteriormente envían esa corriente a plantas en tierra. Esta técnica es usada actualmente por parte del Gobierno español para proporcionar energía a las Canarias.

Esto último es considerado como una fuente rica de energía eléctrica para el futuro y que sin duda alguna podría desarrollarse en cualquier país que tenga límites con el mar.

Por ahora puede decirse que el agua es un recurso que está en proceso de convertirse en escaso, pero que existe la posibilidad de economizarlo a través de regulaciones apropiadas por parte del ejemplo que puedan dar los países del primer mundo a los menos desarrollados.