18 mayo, 2018

La desconocida


No se sabe cuándo escribió esta carta, tampoco por qué la redactó ni para quién era. Solo tengo entendido que un día llegó a mi sellada en un sobre con un bonito sello rojo que tenía el dibujo de una pata de gato.

Al abrirla pude ver una letra con florituras, un papel opaco por el paso del tiempo y comenzaba de esta manera:

"Solo espero que te des cuenta de los errores que cometiste, de lo que nunca quisiste admitir y que hoy, después de tanto tiempo, es con lo que he tenido que cargar a cuestas como la variedad de tatuajes que tengo en mi piel. 

No te estoy reprochando ni mucho menos, al final la culpa ha sido mía, porque realmente soy un cúmulo de malas decisiones en dos piernas que caminan hacia un destino incierto por no tomar acciones tajantes y cortantes. 

Tú simplemente te adaptaste y ya, sin cambiar de actitud, sin mejorar, sin querer algo en específico, sabiendo que mi pasividad iba a ser la llave que entrara perfectamente en la cerradura que guarda tu frialdad. 

Lo que trato de decirte es que ninguna persona debería vivir así, esperando todos los días a que algo mejore y simplemente, nada lo hace. No hay alegrías, no hay sonrisas, no hay caricias, no hay abrazos. Solo reproches que van socabando no solo las ganas de vivir sino el autoestima, porque cómo puede alguien pensar que lo está haciendo bien si siempre le recriminan todo. 


Tu estrategia, aunque no lo creas es efectiva, es como una ola o una gota de agua que arremete constantemente contra una piedra para crearla a su imagen y semejanza. Lo que me da temor, es que sí, seguramente la moldearás tan perfecta que le agarrarás el gusto a continuar tus acometidas hasta que me desgastes y me hagas desaparecer. 

Aunque practicamente he desaparecido, porque hace días vi fotos de hace dos años cuando tenía como 15 kilos más, hoy soy un fantasma de aquellos tiempos. Creeme que por aquellas fechas, cuando me enteré de todo lo que habías hecho, quise cambiar mi vida pero como te digo, soy un cúmulo de malas decisiones tras otras y ya realmente, no tengo ni ganas ni energías para cambiar nada. 

Una vez pensé que existían opciones, salidas, pero creo que no...todo permanecerá igual"

Esta carta me pareció magnifica, porque parecía un mensaje de otro tiempo para mi, para que evitara tropezar con una piedra que se apareció ante mi con una forma y terminó convirtiéndose en otra cosa.

Lamentablemente el mensaje llegó muy tarde...
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