mujer-cuchillo
La mujer se voltea, está completamente desnuda y me mira a los ojos. Ya puedo recordar su nombre y por qué está allí...

La reconozco, ya ha salido del espejo y está detrás de mí. Tiene las manos frías como el hielo, su mirada sigue siendo malvada y su cuerpo destila gotas de sudor, producto de la sesión de sexo que tuvo con el reflejo.

Trato de voltearme para verla de frente, pero me sujeta firmemente por el cuello. Me muerde los hombros, clava sus uñas en mi espalda y con sus pezones, totalmente duros, me tortura haciéndome cosquillas en la base de la espalda.

Le pregunto por qué hace eso, porque quiere darme placer si está claro que ya no me quiere. Su mutismo, me lo dice todo, ni ella lo sabe.

Sus manos y dedos ya están dentro de mi pantalón, creo que va a hacer lo que siempre he deseado y sí, vuelvo a tener la mirada y la sonrisa de mi reflejo de hace cinco años.

Estoy concentrado, extasiado y no me doy cuenta que la mujer, con la mano libre que tenía oculta tras su espalda, ha sacado un cuchillo para abrirme el cuello en dos. La sangre comienza a brotar, siento como comienza a llenar mis pulmones ahogándome y comienza a correr a la base de la silla.

Aunque estoy muriendo, soy feliz, finalmente volví a ser el mismo de hace media década. Cuando solo me importaba una sola cosa, ser amado por ella.