Desde el inicio de los tiempos he vivido. Nadie conoce mi cara, cómo soy es una interrogante. No tengo alma, no tengo sentimientos, solo existo.

En mi larga vida eterna he estado del lado del bien y del mal. Para algunos soy una solución y otros consideran que arrebato oportunidades.

La mayoría me tiene miedo, mientras que otros se resignan a mis designios. Yo no trabajo por azar, solo espero el momento preciso de actuar.

No condeno, no castigo, tan solo hago lo que sé hacer. Tampoco los busco, simplemente ellos llegan a mi sin que yo haga nada.

Mi vida se basa en hechos. Tomo las decisiones que son precisas, justas y que jamás nadie podrá cambiarlas de alguna forma.

Sin mi el mundo no funcionaría. Mantengo el equilibrio sagrado que alguna vez me encomendó Dios al momento de la creación.

Nadie conoce mi cara, cómo soy es una interrogante, pero seguramente a ti que me lees, pronto o tarde te veré, ¡Yo, Yo soy la muerte!