Creo que desde que tenía aproximadamente unos 16 años, mi personalidad cambió radicalmente y me propuse a cometer locuras, por así decirlo, y hacer cosas que a la mayoría de la gente le parecen actos de un rebelde o simplemente de un ser que no esta muy bien de la cabeza. Bajo el precepto de vivir mi vida al cien por ciento, me desnude en la Av. Bolívar de Caracas durante la instalación de Spencer Tunick, me he tatuado algunas veces, en ciertas ocasiones he abusado del alcohol, ya sea para cambiar mi visión de la situación que me rodea en ese momento o simplemente aplacar sentimientos reprimidos, he tratado de experimentar en todos los sitios posibles en materia de sexo, y muchas otras cosas que ciertas personas jamás se atreverían a hacer, puede que por su manera de pensar o simplemente por la interpretación que le da a estos tipos de actos la sociedad.
Actualmente tengo 23 años, y puedo decir que me arrepiento de ciertas cosas que no me han salido bien, pero por otro lado no me puedo quejar de todo lo que he vivido. Dentro de mi círculo familiar, ya han entendido que en mi naturaleza es necesario integrar esas “locuras” con mi persona, para así drenar en ciertas ocasiones y simplemente ser feliz.
El punto clave de todo esto, es que siento que últimamente he madurado y crecido de cierta manera, y eso lo han notado muchas personas que, de cierta manera, son importantes para mí. Pero, hay algunos que aun siguen viendo el “vaso medio vacío”, es decir, aun tienen fijada en sus mentes como una primera impresión, mi actitud alocada y rebelde, lo cual de cierta manera me esta perjudicando en mis relaciones sociales con algunas personas que quisiera tener cerca. ¿Será posible alejarse de esa primera impresión que creamos ante los demas? …